Centro Asturiano de Tucumán
El Centro Asturiano de Tucumán se fundó en 1924 y obtuvo sede propia en 1958 en Las Heras 267. Mantiene la Romería a la Virgen de Covadonga en el paraje natural de El Mollar, en los valles tucumanos.
Tucumán también guardó la memoria asturiana
Si tienes apellidos de allá —Fernández, González, Menéndez— y tu familia llegó al noroeste argentino desde Asturias en algún momento del siglo XIX o el XX, es probable que alguien antes que tú cruzara la puerta de un centro como este. Quizás lo sabes con certeza, quizás es solo una intuición que aparece en las conversaciones familiares sin que nadie acabe de confirmarla.
También puede que te interese la historia de la emigración asturiana sin tener un vínculo directo: esas oleadas de personas que dejaron los puertos del Cantábrico con lo puesto y construyeron instituciones duraderas lejos de casa son parte de una historia colectiva que merece ser documentada con rigor, no con tópicos.
Este post recorre lo que se sabe —con fuentes y con cautela— sobre el Centro Asturiano de Tucumán: cuándo se fundó, cómo sobrevivió décadas sin sede propia, dónde está hoy y qué tradiciones mantiene vivas en los valles tucumanos.
Por qué importa
Fundado en 1924
La comunidad asturiana de Tucumán formalizó su asociación hace más de un siglo, durante las grandes oleadas migratorias del noroeste argentino.
Sede propia desde 1958
Tras tres décadas en la Casa de España, el Centro obtuvo su local en Las Heras 267, consolidando una presencia institucional estable.
Romería a Covadonga
Cada año traslada la celebración de la Virgen de Covadonga al paraje natural de El Mollar, en los valles tucumanos.
Arraigo en el noroeste
El Centro documenta cómo la emigración asturiana dejó huella institucional y cultural en una región alejada de los grandes focos de la diáspora.
La emigración asturiana hacia el interior de Argentina
Las corrientes migratorias de los siglos XIX y XX llevaron a asturianos a distintos destinos del continente americano. Cuba, Argentina y México figuran entre los principales receptores de esta diáspora. En Argentina, la llegada de emigrantes procedentes de Asturias no se circunscribió a Buenos Aires: ciudades del interior del país, con sus propias dinámicas económicas, también atrajeron a estos emigrantes.
San Miguel de Tucumán, capital de la provincia tucumana en el noroeste argentino, fue uno de esos destinos. La industria azucarera que caracterizó al Tucumán de finales del XIX y principios del XX generó actividad comercial que atrajo a trabajadores y comerciantes de distintas procedencias, entre ellos asturianos que fueron estableciéndose en la ciudad.
Con el tiempo, esta presencia colectiva hizo sentir la necesidad de una institución propia. El modelo asociativo regional —fundar un centro que agrupase a los emigrantes de una misma comarca o región— fue una respuesta extendida entre las comunidades españolas en América del Sur durante las primeras décadas del siglo XX.
Fundación en 1924: los primeros años en la Casa de España
En 1924, los asturianos residentes en Tucumán constituyeron formalmente el Centro Asturiano de Tucumán. La creación de esta institución respondía al deseo de articular la colectividad asturiana en torno a su propia identidad regional, diferenciándola de las asociaciones de carácter más general.
Durante más de tres décadas, el Centro no contó con local propio. Operó en la denominada Casa de España, un espacio compartido que acogía a varias comunidades regionales españolas. Esta fórmula fue común en muchas ciudades argentinas de la época: una sede española de carácter general donde distintos colectivos peninsulares podían reunirse y organizar sus actividades mientras construían su identidad institucional de forma diferenciada.
La Casa de España funcionó durante treinta y cuatro años como marco institucional del Centro Asturiano de Tucumán. Entre sus paredes se celebraron las reuniones, actos y encuentros comunitarios que mantuvieron la cohesión de la colectividad asturiana en Tucumán a lo largo de ese período.
1958: sede propia en Las Heras 267
En 1958, el Centro Asturiano de Tucumán obtuvo local propio, tras más de tres décadas de funcionamiento en espacio compartido. Este paso supuso un cambio cualitativo para la institución: disponer de un espacio autónomo amplía la capacidad para programar actividades, conservar el patrimonio documental y ofrecer un punto de referencia estable a los socios.
La sede se estableció en Las Heras 267, T4000, San Miguel de Tucumán, dirección que desde entonces ha funcionado como domicilio oficial de la institución. El edificio de Las Heras 267 pasó a ser el referente físico de la comunidad asturiana en esta ciudad del noroeste argentino, el lugar donde la vida asociativa del Centro ha encontrado su continuidad durante décadas.
Contar con sede propia representa, para cualquier asociación de emigrantes, un hito en su consolidación institucional: significa dejar de depender de espacios prestados y gestionar directamente el patrimonio comunitario.
La Romería a la Virgen de Covadonga en El Mollar
Entre las tradiciones que el Centro Asturiano de Tucumán ha mantenido a lo largo del tiempo destaca la Romería a la Virgen de Covadonga. Esta celebración, ligada a una de las advocaciones más representativas de la identidad asturiana, se celebra en el paraje natural de El Mollar, en los valles tucumanos.
La elección de El Mollar como escenario de la procesión tiene su propia lógica. El entorno natural de este paraje permite lo que el propio Centro describe como un «traslado de atmósfera»: una evocación del ambiente vinculado al santuario asturiano, sin pretender ser una réplica exacta del paisaje de Covadonga.
Esta adaptación de una tradición religiosa al territorio de acogida es característica del asociacionismo emigrante. Las instituciones reformulan sus celebraciones en diálogo con el entorno en que se encuentran, otorgándoles una identidad singular que combina la memoria del origen con la realidad del lugar donde se vive.
- Advocación: Virgen de Covadonga
- Escenario: El Mollar, valles tucumanos
- Carácter: Romería con procesión y componente comunitario
Datos de contacto
Para quienes deseen conocer la programación del Centro, ponerse en contacto o informarse sobre cómo asociarse, los datos disponibles son los siguientes:
- Dirección: Las Heras 267, T4000, San Miguel de Tucumán, Argentina
- Teléfono: +54 381 431-1234
- Redes sociales: facebook.com/centroasturianotucuman
La página oficial de Facebook es actualmente el canal principal de comunicación del Centro con el público exterior.
Ramón Collado — Cronista de la emigración asturiana
Preguntas frecuentes
Q: ¿Cuándo se fundó el Centro Asturiano de Tucumán?
A: Se fundó en 1924, en plena época de emigración asturiana hacia Argentina. Durante sus primeros 34 años operó en la 'Casa de España', sin local propio; fue en 1958 cuando logró establecerse en una sede propia en San Miguel de Tucumán, lo que supuso un paso decisivo en su consolidación institucional.
Q: ¿Por qué tardó tanto en tener sede propia?
A: Durante sus primeras tres décadas, el Centro Asturiano compartió espacio en la 'Casa de España', infraestructura común para varias colectividades peninsulares en Tucumán. No fue hasta 1958 cuando pudo disponer de local propio, un hito que le permitió organizar sus actividades culturales con mayor autonomía e independencia.
Q: ¿Cómo llegar a la sede del Centro Asturiano?
A: La sede se encuentra en Las Heras 267 (T4000), en San Miguel de Tucumán, Argentina. Para confirmar horarios o resolver cualquier consulta, puede contactar al teléfono +54 381 431-1234 o acudir a su página de Facebook, que es el canal de comunicación oficial del centro.
Q: ¿Cómo es la Romería a la Virgen de Covadonga?
A: El Centro celebra una romería dedicada a la Virgen de Covadonga en El Mollar, un paraje natural de los valles tucumanos. La celebración traslada la atmósfera de esta devoción asturiana a ese entorno; no pretende ser una réplica exacta del santuario asturiano, sino una recreación de su espíritu en tierras argentinas.
Q: ¿Cuánto tiempo lleva activo el centro en Tucumán?
A: Fundado en 1924, el Centro Asturiano de Tucumán acumula más de un siglo de presencia vinculada a la colectividad asturiana en el noroeste argentino. No existen datos verificados sobre su número actual de socios, aunque su trayectoria lo sitúa entre las instituciones de la emigración asturiana con mayor recorrido en la región.