El Centro Asturiano de Oviedo adelanta su tradicional mayanza para elaborar sidra propia
El Centro Asturiano de Oviedo, ubicado en las instalaciones del club de campo del monte Naranco en la capital asturiana, ha anunciado el adelanto de su tradicional jornada de elaboración de sidra natural. Esta actividad participativa convoca cada año a socios y familias para revivir de forma directa el proceso artesanal de la mayanza, desde la selección de la manzana hasta el prensado en el llagar de la propia institución.
El proceso artesanal de la mayanza en el Naranco
La elaboración de sidra en el Centro Asturiano de Oviedo no es una simple exhibición, sino un proceso real que busca transmitir a las nuevas generaciones el respeto por la cultura sidrera autóctona. Los participantes se involucran activamente en las distintas fases del proceso tradicional: el lavado de la manzana, el troceado o triturado de la fruta y el posterior acomodo de la magaya en la prensa para extraer el primer mosto, conocido popularmente como sidra del duerno.
Este año, la entidad asturiana ha decidido adelantar la convocatoria habitual, adaptándose a los tiempos de maduración de la manzana local para asegurar la máxima calidad de la materia prima. El llagar de la entidad se convierte así en el epicentro de una actividad que refuerza los lazos comunitarios en torno al elemento más identitario de la gastronomía y la cultura asturiana.
Un espejo de tradición para la emigración asturiana
La distancia geográfica dificulta que las colectividades asturianas en el exterior puedan replicar de manera idéntica el proceso de la mayanza. Conseguir las variedades específicas de manzana de sidra o disponer de un llagar tradicional fuera de las fronteras de Asturias es un reto logístico muy complejo para los centros repartidos por América y Europa.
Por esta razón, las actividades de preservación en el Centro Asturiano de Oviedo actúan como un referente de autenticidad. Para la diáspora, comprobar que en el propio Principado se siguen transmitiendo estas costumbres de manera intergeneracional refuerza el sentimiento de pertenencia. La iniciativa sirve además de inspiración para las jornadas culturales y amagüestus que los centros asturianos en el mundo organizan durante el otoño, adaptando la tradición a sus respectivos países de acogida.
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