El Centro Asturiano de Madrid ha emitido un mensaje de solidaridad con Venezuela tras el terremoto que ha sacudido el país en los últimos días. En un comunicado publicado en sus canales oficiales, la institución traslada su «afecto y solidaridad al pueblo venezolano» y dedica un recuerdo especial a quienes han perdido seres queridos y a los equipos de emergencia que trabajan sobre el terreno.
El gesto no es solo protocolo. Para la colectividad asturiana, Venezuela no es un país lejano: fue durante décadas uno de los destinos principales de la emigración asturiana, y hoy sigue existiendo en ese país una comunidad organizada con sus propias casas y centros de referencia. Muchos socios y familiares de los centros asturianos repartidos por el mundo tienen raíces, parientes o vínculos directos con Venezuela. Cuando un seísmo golpea el país, la preocupación no es abstracta.
Un vínculo histórico que explica la reacción
La emigración asturiana a Venezuela arrancó con fuerza en la segunda mitad del siglo XX, cuando el auge petrolero convirtió el país en un destino atractivo para quienes buscaban oportunidades fuera de la España de posguerra. Aquellas familias construyeron comunidad, fundaron asociaciones y mantuvieron viva la identidad asturiana a miles de kilómetros del Cantábrico. Décadas después, esa red de afectos persiste, aunque los flujos migratorios se hayan invertido o complejizado.
Es en ese contexto donde hay que leer el comunicado del Centro Asturiano de Madrid: no como una declaración genérica de buenas intenciones, sino como el reconocimiento de un lazo real entre su base social y el país afectado.
La respuesta de la colectividad organizada
El Centro Asturiano de Madrid es una de las instituciones de referencia de la diáspora asturiana en la capital española. Su reacción ante la catástrofe en Venezuela sigue la línea de lo que han hecho históricamente los centros asturianos ante situaciones de emergencia que afectan a los países de acogida de la emigración: posicionarse, visibilizar el vínculo y ofrecer al menos el calor de la proximidad solidaria.
Por el momento, el comunicado se centra en el apoyo moral. Si se articularan iniciativas concretas de ayuda o recogida de fondos, sería relevante seguirlas desde estas páginas.
Para los asturianos que viven fuera de Asturias —muchos en países que también conocen la vulnerabilidad sísmica o las crisis humanitarias—, este tipo de gestos recuerda que los centros asturianos no son solo espacios de ocio y nostalgia, sino también nodos de una red de afecto que se activa cuando hace falta.